Descripción

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viernes, diciembre 14, 2018

Osamu Dazai - Indigno de ser humano



Podríamos describir “Indigno de ser humano” como la crónica de un descenso a los infiernos, como la historia de la deshumanización de un hombre hasta el suicidio. Un texto que todos debemos leer, que los psicólogos deberían estudiar en la facultad y que todos debemos disfrutar. Estamos ante una de las mejores exposiciones y desarrollo del lado más oscuro del ser humano.

El protagonista, Yozo, es un joven incapaz de encontrar su lugar en la sociedad y de relacionarse abierta y honestamente con otros seres humanos. Para no sentirse rechazado, Yozo recurre a las payasadas primero, y después al alcohol, la morfina o las prostitutas, y cuando nada de esto funciona intenta suicidarse dos veces, sin éxito. Al final de la novela, el narrador termina ingresado en una institución mental para recuperarse de su última recaída.

Esta es una novela oscura y descarnada: no hay aquí largas y delicadas descripciones de los paisajes japoneses, ni de las flores o los ríos, ni siquiera de la ciudad de Tokyo; lo único que importa es la voz del narrador, un ser de una inteligencia fría y analítica, pero también de una incapacidad terrible para identificarse con otros seres humanos. Sus relaciones con las mujeres son impulsivas, desprovistas de verdadero amor o comprensión: una mezcla de atracción y repulsa que quizás tenga su origen en unos abusos infantiles que solo se mencionan de pasada en el texto. Cualquier posibilidad de éxito o de realización (la carrera universitaria, la pintura, la vida profesional, el matrimonio) se ve abortada y conlleva una nueva recaída en la autodestrucción.


Citas del libro:

- Si las personas no comen, mueren; y por lo tanto están obligadas a trabajar para comer. Para mí, no había nada que sonase más difícil de entender y más amenazador que esas palabras. 
- Todavía no he comprendido lo que mantiene vivo al ser humano. Mi concepto de la felicidad está en completo desacuerdo con el del resto de las personas. 
- He pasado por tantos infortunios que uno solo de ellos podría terminar más que de sobra con la vida de cualquiera. 
- Llegué a la conclusión de que las mujeres parecen una raza totalmente distinta a los hombres. 
- Está claro que las mujeres saben disfrutar de los placeres más que los hombres. 
- Comprender los sentimientos de cualquier mujer es más complicado y desagradable que estudiar las emociones de una lombriz. 
- Uno de mis compañeros me hizo conocer el alcohol, el tabaco, las prostitutas, las casas de empeño y el pensamiento de izquierdas. 
- Existe la palabra “marginados”, que denota a los infelices, a los fracasados y los descarriados de la sociedad humana. 
- Los cobardes temen hasta la felicidad. Pueden herirse incluso con un algodón. A veces la felicidad les hiere. 
- La sociedad. Para entonces hasta yo estaba empezando a tener una ligera idea de qué se trataba. O sea, una lucha entre individuos. Y una lucha en que el ganarla lo supone todo. El ser humano no obedece a nadie. Hasta los esclavos llevan a cabo entre ellos mismos sus venganzas mezquinas. Los seres humanos no pueden relacionarse más allá de la rivalidad entre ganar y perder. A pesar de que colocan a sus esfuerzos etiquetas con nombres grandilocuentes, al final su objetivo es exclusivamente individual y, una vez logrado, de nuevo solo queda el individuo. La incomprensibilidad de la sociedad es la del individuo. Y el océano no es la sociedad sino los individuos que la forman. 

 


1 comentario:

  1. literatura degenerada, nihilismo sin sentido disfrazado de poesia fatalista, una perdida de tiempo para alguien que sabe el camino.

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